Cómo funciona
La ropita que vistió a tu bebé, convertida en un oso cosido a mano que durará toda la vida.
Los tres pasos
1. Nos envías entre 5 y 6 prendas
Eliges las prendas que quieres conservar. Te enviamos una etiqueta prepagada: el envío de ida y vuelta lo pagamos nosotras.
2. Lo cosemos a mano, pieza a pieza
Cada oso se cose a mano en España. Articulado, con la nariz bordada hilo a hilo. Sin una sola pieza de plástico.
3. Vuelve convertido en su oso
Te llega en su caja de madera con tapa transparente, con el certificado numerado, firmado a mano y sellado en lacre. Y con él vuelve todo el sobrante de tus prendas.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas prendas tengo que enviar?
Entre 5 y 6 prendas. Pedimos alguna de más por si la tela no da para todo el oso: preferimos ir sobre seguro. La que sobre te la devolvemos junto con el oso.
¿Qué tipo de prendas puedo enviar?
Algodón y tejidos de punto que no den de sí: bodies, peleles, pijamas, mantitas, jerséis. Evita las prendas muy elásticas (licra, tejidos deportivos), porque al cortarlas se deforman y el oso pierde la forma. Que combinen entre sí en tonos o estampados. Pueden estar usadas —ese es el valor—, solo tienen que venir limpias.
Cuanto más grande sea la talla, más partido le sacamos: a partir de la 3-6 meses, y sobre todo si es manga larga, una sola prenda ya da mucho de sí.
¿Puedo elegir qué prendas se ven en el oso?
Sí. Si quieres que combinemos dos estampados concretos, o que una prenda sea la protagonista, indícanoslo al hacer el pedido. Si no nos dices nada, lo decidimos nosotras según cómo casen las telas. Según el tamaño y el estado de cada prenda usaremos una, dos o tres — siempre buscando que el oso quede bonito y resistente.
¿Cuánto tarda?
Entre 10 y 12 días laborables desde que recibimos tus prendas.
¿Quién paga el envío?
Nosotras. Recibes una etiqueta prepagada para mandarnos las prendas, y el oso te llega sin coste de envío.
¿Qué pasa con la tela que sobre?
Vuelve contigo, junto al oso. No se queda nada en el taller.
¿Por qué el oso no tiene ojos?
Porque no es un juguete: es un objeto de memoria. La protagonista tiene que ser la tela — la ropita de tu bebé — y no unos rasgos de plástico de fábrica. Por eso la nariz va bordada a mano.